martes, 17 de junio de 2008

Ese perro


eseperoo

1 comentario:

  1. En 1964 me uní en pareja con Eva. Creía estar apasionadamente enamorado de ella que era muy hermosa y joven. Tenía veinticuatro años y yo treinta. Cuarenta años después ella murió y yo comprendí que nunca supe qué es el amor. Sigo sin saberlo.
    Ese año compramos un cachorro que había parido la perra más mala que había en El Bolsón. Lo llamamos Atila.
    Era amarronado, juguetón y desde el primer día que estuvo con nosotros me amó -porque los perros sí saben amar. Había elegido su dueño y lo fui hasta su muerte.
    Cuando creció fue el galán perruno de El Bolsón.
    Una tarde veraniega del '69 había una perra en celo. Detrás de ella corrían diez perros. Entre ellos, Atila. Tenía en mis manos una cámara filmadora de ocho milímetros. En la escena Atila hacía volar por los aires a cada uno de los otros perros. Fue una pelea dura. Embarazó a la hembra mientras los otros perros aullaban y se quejaban y sangraban.
    Llegó a casa herido en muchas partes de su cuerpo fuerte y grande. Sangraba mucho. Le desinfecté las heridas y cosí alguna que necesitaba de esa práctica.
    Cuando murió en Mar del Plata la pena se metió dentro de mí. Aún la siento.
    Osvaldo Sado

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